18/02/2012

AMOR EN LA 4ª EDAD

Dos personas mayores, él viudo y ella viuda, se conocían hacía varios años. 
Una noche hubo una cena comunitaria en la Casa Club. Los dos sentados en la misma mesa, uno frente al otro.

Durante la comida él la miró, y la miró admirado y finalmente juntó el coraje para preguntarle:
- "¿Quieres casarte conmigo? '
Después de unos segundos de "cuidadosa consideración", ella respondió:
- Sí. Sí, acepto! "
La comida terminó y, luego de algunos intercambios agradables de palabras, se fueron a sus respectivos hogares.

A la mañana siguiente, el despertó preocupado y dudoso de la respuesta. "¿Dijo"sí "o dijo no'? No podía recordar. Lo intentó y lo intentó, pero simplemente no recordaba, no tenía ni siquiera una vaga idea; inquieto, fue al teléfono y llamó a su amiga.

En primer lugar, le explicó que su memoria no era tan buena como solía serlo. Luego le recordó la noche hermosa, que habían pasado y con un poco más de coraje, le preguntó:
- "Cuando te pregunté si querías casarte conmigo, dijiste, sí o no?'

Él quedo encantado al oírla decir:
- "Te dije que sí, que sí, acepto y lo dije con todo mi corazón."
-"Y estoy muy feliz de que me llamaras!!!... no podía recordar quién me lo había pedido."

13/02/2012

Lo decía Marx en 1867

Los dueños del capital estimularán a la clase trabajadora para que compren más y más bienes de consumo, viviendas y tecnología, haciéndoles deber cada vez más, hasta que su deuda se vuelva insoportable. La renuncia al pago de la deuda llevará a los bancos a la bancarrota, por lo que tendrán que ser nacionalizados y el Estado dirigir la economía.

Karl Marx, en "El Capital", 1867

05/02/2012

Mi ira ya se seco



Muchas veces reaccionamos después de recibir alguna noticia, o después de haber pasado por cualquier situación, y hay grandes posibilidades de reaccionar mal, herir a los demás o arrepentirnos. Por eso viene bien leer esta historia :)

 Mariana se puso toda feliz por haber ganado de regalo un juego de té de color azul.
Al día siguiente, Julia, su amiguita, vino bien temprano a invitarla a jugar, Mariana no podía pues saldría con su madre aquella mañana.
Julia entonces pidió a Mariana que le prestara su juego de té para que ella pudiera jugar sola en el jardín del edificio en que vivían.

Ella no quería prestar su flamante regalo pero ante la insistencia de la amiga decidió, hacer hincapié en el cuidado de aquel juguete tan especial.
Al volver del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego de té tirado al suelo. Faltaban algunas tazas y la bandeja estaba rota. Llorando y muy molesta Mariana se desahogó con su mamá ¿ves mamá lo que hizo Julia conmigo? Le presté mi juguete y ella lo descuidó todo y lo dejó tirado en el suelo.

Totalmente descontrolada Mariana quería ir a la casa de Julia a pedir explicaciones, pero su madre cariñosamente le dijo: Hijita, ¿te acuerdas de aquel día cuando saliste con tu vestido nuevo todo blanco y un coche que pasaba te salpicó de lodo tu ropa? Al llegar a casa querías lavar inmediatamente el vestido pero tu abuelita no te dejó ¿Recuerdas lo que dijo tu abuela?
Ella dijo que había que dejar que el barro se secara, porque después sería más fácil de quitar.
Así es hijita, con la ira es lo mismo, deja la ira secarse primero, después es mucho más fácil resolver todo. Mariana no entendía todo muy bien, pero decidió seguir el consejo de su madre y fue a ver el televisor. Un rato después sonó el timbre de la puerta.

Era Julia, con una caja en las manos y sin más preámbulo ella dijo: Mariana, ¿recuerdas al niño malcriado de la otra calle, el que a menudo nos molesta?. Él vino para jugar conmigo y no lo dejé porque creí que no cuidaría tu juego de té pero el se enojó y destruyó el regalo que me habías prestado. Cuando le conté a mi madre ella preocupada me llevó a comprar otro igualito, para ti. ¡Espero que no estés enojada conmigo. No fue mi culpa!
¡No hay problema!, dijo Mariana, ¡mi ira ya secó!. Y dando un fuerte abrazo en su amiga, la tomó de la mano y la llevó a su cuarto para contarle la historia del vestido nuevo que se había ensuciado de lodo.
Nunca reacciones mientras sientas ira. La ira nos ciega e impide que veamos las cosas como ellas realmente son. Así evitarás cometer injusticias y ganarás el respeto de los demás por tu posición ponderada y correcta delante de una situación difícil.

Acuérdate siempre: "Deja secar la ira"

10/01/2012

First of 2012

The first post of 2012 goes to a very nice song my friend just shared with me on facebook.
I  know everyone is on facebook, and is not polite to ignore a request but sometimes it reallly makes you think about the word "friend".

This is a great song, great rhythm and lyric:

Hope you like it!
:)

16/12/2011

CLAVOS EN LA CERCA

     Había una vez un niño que tenía muy mal carácter.   Su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debía clavar un clavo en la cerca.  El primer día el niño había clavado 37 clavos en esa cerca.  

     Al paso de las siguientes semanas, mientras aprendía a controlarse, el número de clavos puestos en la cerca empezó a mermar.  El niño descubrió que era más fácil controlar su temperamento que estar poniendo clavos en la cerca.

     Finalmente llegó el día cuando el niño por completo ya no perdió el control.   Vino y se lo dijo a su Padre y el padre indicó al niño que ahora sacara un clavo por cada día que había podido contener su enojo.

    Los días pasaron y el niño pudo al fin terminar y fue y dijo a su padre que ya todos los clavos habían sido sacados.

     El padre tomó al niño de la mano y lo llevó junto a la cerca y le dijo: Lo has hecho muy bien, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la cerca.  La cerca ya nunca será la misma. 

     Cuando ofendes de palabra en enojo, esas palabras dejan una cicatriz como estos hoyos.  Puedes enterrar un cuchillo en un hombre y sacarlo,   pero no importa cuantas veces digas que lo lamentas,  la herida va a permanecer allí.  Una herida verbal afecta tanto como una física.  

     Recuerda que los amigos son en verdad joyas raras y difíciles de encontrar; te hacen sonreír y te alientan a triunfar.  Te escuchan, alaban todo lo que haces y siempre tienen su corazón abierto para ti   

     Muestra a tus amigos cuánto los aprecias.